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El discurso del alcalde de la ciudad, Ricardo Millán, en el acto de entrega de distinciones municipales, celebrado con motivo del Día de Andalucía, supuso un llamamiento a la unidad en el trabajo por la recuperación económica, y a la asunción de responsabilidades en esta tarea "del mismo modo que cualquier ciudadano asume las que les corresponden". El texto íntegro es el siguiente:
Nos encontramos un año más en este Teatro Municipal Torcal, celebrando el Día de Andalucía en Antequera, con todo lo que eso significa. Antequera es una ciudad que puede conmemorar muchas y variadas efemérides, y las relacionadas con la autonomía andaluza son de las más relevantes. Y así en 2009 tuvimos muy presente el trigésimo aniversario del Pacto de Antequera, con una sesión especial del Parlamento Andaluz, y permítanme que recuerde que en 2010 se cumplen treinta años del referéndum que abrió el camino hacia la autonomía plena, y que permitió que los andaluces y las andaluzas gozaran del mismo trato que otras comunidad que por el hecho de considerarse históricas, iban a tener prerrogativas especiales.
Pero 2010 significa aún más para Antequera, como todos sabemos. Significa el Sexto Centenario de la Incorporación a la Corona de Castilla, la etapa definitiva de un recorrido histórico que ha forjado nuestro carácter, nuestra identidad como antequeranos y antequeranas. Nuestra realidad actual, nuestro presente, es el resultado de la asimilación de sucesivas culturas, de conservar todo lo bueno de cada una de ellas.
Si en algún momento y en algún lugar pueden encontrarse las verdaderas raíces el Reencuentro de Culturas, lema del Sexto Centenario, es en 2010 y en Antequera. Estamos orgullosos de lo que somos y de lo que fuimos, de nuestros orígenes, en plural, que abarcan desde los constructores de los dólmenes a Roma, de la civilización musulmana al cristianismo, del Renacimiento y el Barroco a los valores contemporáneos, del recogimiento y la oración al dinamismo de las exigencias del siglo XXI.
El Reencuentro de Culturas lo hemos expresado, además, de forma concreta hace tan sólo unos minutos, con la firma de los hermanamientos con los municipios de Goumbou, en Mali, y Vegas del Genil, en la provincia de Granada. Dos lugares totalmente distintos, con necesidades y atractivos tremendamente dispares. Pero que tienen en común una estrecha relación con Antequera y entre sí, un vínculo solidario que nos equipara. Y que resalta que en los seres humanos, sea cual sea su origen y su presente, anida siempre una misma naturaleza, un mismo influjo: el de ser felices, el de mejorar continuamente en cualquier ámbito y el de contribuir a que los demás tengan las mismas oportunidades que nosotros. Quiero agradecer a ambos alcaldes su presencia hoy entre nosotros, en una fecha tan señalada. A partir de ahora nuestros tres municipios comparten oficialmente parte de su historia.
Estamos ya viviendo un Sexto Centenario pleno de actividades y acontecimientos de todo tipo, algunos de ellos de carácter internacional, que van a proyectar las cualidades de Antequera, en lo social, en lo deportivo, en lo cultural, en lo económico, más allá de nuestras fronteras. Este Centenario debe aglutinar recursos, esfuerzos y voluntades. Todos, sin excepciones, hemos de mimar la imagen de la ciudad, y este gesto de responsabilidad beneficiará al conjunto la población.
Sale el sol por Antequera en nuestro día a día, en nuestra vida cotidiana, y los ciudadanos y ciudadanas que pueblan estas tierras se levantan cada mañana conscientes de sus responsabilidades, de sus obligaciones; conscientes de que se deben a sus familias, y de que han de esforzarse aún más para lograr lo que se espera de ellos. Yo creo en esta Antequera milenaria, en sus virtudes, en el camino que ha emprendido hacia la prosperidad y el bienestar social. Creo en el trabajo constante y bien hecho, y en la necesidad de propiciar los medios necesarios para que todos y cada uno de los antequeranos y antequeranas puedan acceder a ese trabajo.
Creo en la solidaridad y en los derechos sociales, que garantizan que se cubran las necesidades básicas de los sectores de población más desfavorecidos, y en cuya aplicación el Ayuntamiento encuentra la valiosísima colaboración de las Organizaciones No Gubernamentales. Como alcalde de Antequera, estoy orgulloso de que la sociedad antequerana demuestre a diario su madurez y su capacidad para atender a quienes menos tienen.
Pero sobre todo creo en las personas que siguen haciendo fuerte a Antequera, que tienen fe en sí mismos y en los demás, que contribuyen a que todos nos sintamos parte de una verdadera comunidad sin exigir nada a cambio. Creo en quienes conocen el valor del esfuerzo, y en quienes saben que la recompensa siempre llega. Creo en quienes toman la iniciativa y crean una empresa que dará empleo, y en quienes trabajarán en ella poniendo lo mejor de sí mismos. Creo en quienes hacen de los barrios y anejos un tejido vivo y sano, en el que los vecinos se tratan con confianza y educación, en el que surgen nuevos ciudadanos y ciudadanas que aman su ciudad y se arriesgan por ella.
Y creo, finalmente, que nuestra sociedad nos exige a nosotros, sus representantes, ahora más que nunca en las circunstancias económicas actuales, que dejemos atrás las diferencias y pasemos de las palabras a los hechos. Nos exige que nos unamos ante el interés superior de la ciudad y de las personas, de las familias, que a lo largo y ancho de nuestro extenso municipio viven y laboran, se esfuerzan por salir adelante en tiempos difíciles, por educar a sus hijos en los valores de la convivencia, por labrar un futuro en el que ellos asuman nuevos retos y nuevos logros. Nos exige que asumamos nuestras propias responsabilidades, sin excepciones, del mismo modo que cualquier ciudadano asume las que les corresponden. Todos estamos llamados a arrimar el hombro, superando las palabras vacías que restan y no suman.
Cada año, en el Día de Andalucía, reconocemos precisamente la tarea de personas que asumen completamente sus responsabilidades, que se ofrecen a los demás, que se entregan a su comunidad. Personas que van más allá de cualquier obligación, que engrandecen Antequera y, mirándonos en su ejemplo, nos convierten en mejores ciudadanos y en mejores seres humanos.
Hoy reciben nuestro homenaje:
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Hijo Predilecto. Juan Alcaide. Un hombre de nuestros días al que bien nos pudiera haber legado el Renacimiento. Un hombre, en el buen sentido de la palabra, bueno, gran profesional en el ejercicio de la abogacía, escribidor y un gastrónomo reputadísimo en todos los ámbitos, en los que es ampliamente conocido.
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Hijo Predilecto. Ángel Guerrero. Ha dedicado todas sus energías a la ciudad, como trabajador de la extinta Caja de Ahorros de Antequera y como director de El Sol de Antequera, Institución Predilecta de la Ciudad, a la que ha mantenido viva siendo uno de los principales canales de comunicación y opinión con los que siempre ha contado la ciudadanía. Colaborador desinteresado en cuantas actividades se le han requerido, tanto por el Ayuntamiento como por instituciones privadas, ha sido concejal del Ayuntamiento de Antequera, pregonero y defensor de los valores antequeranos en todas las esferas en las que participa.
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Jarra de Azucenas, categoría de oro. General de Brigada Adolfo Orozco. De alguna manera podemos decir que es heredero del Capitán Moreno, héroe antequerano de la Guerra de Independencia, y del que el 10 de agosto de 2010 se cumple el bicentenario de su muerte. Militar de amplia trayectoria, siempre ha ejercido de antequerano en sus diferentes destinos, manteniendo una estrecha relación con su ciudad.
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Jarra de Azucenas, categoría de plata. Club de Leones. Asociación que lleva más de treinta años realizando actividades para ofrecer su ayuda a los más necesitados de todo el mundo. Tuve la oportunidad de asistir a su encuentro nacional, que se celebró el año pasado en nuestra ciudad, y vivir en primera persona las sensaciones de humanidad y altruismo que había en dicho encuentro.
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Jarra de Azucenas, categoría de plata. CASIAC. Con su labor y esfuerzo continuados está sensibilizando a la población antequerana sobre el derecho de los discapacitados a ser en efecto iguales al resto de la sociedad. Jornadas, marchas, conferencias, se han hecho tan habituales en nuestra ciudad que ya es difícil imaginarse Antequera sin la existencia de esta coordinadora.
Efebos:
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Manuel Espárraga. Trabajador del Patronato Deportivo Municipal, con el que compartido muchas jornadas, sobre todo cuando fui concejal de Deportes, y que ha demostrado un apasionado amor hacia el atletismo, del que ha hecho una parte importante de su vida.
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José Pérez del Pino. Músico antequerano, volcado siempre con su tierra, a la que nunca olvida en su residencia en Madrid, y del que esperamos con enorme interés el estreno de su Suite Antequerana, como pudimos hacerlo el año pasado con el Himno a Antequera, junto con el autor de la letra, nuestro Juan Alcaide.
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Charo Carmona. Responsable de la recuperación de platos tradicionales de la gastronomía antequerana, caracterizándose siempre por un trato exquisito, y por una iniciativa empresarial fuera de toda duda. Su establecimiento es hoy uno de los referentes de la restauración antequerana.
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Juan Hurtado. Después de la jubilación ha seguido con mucha mayor dedicación su ayuda a los demás, fundamentalmente reclusos o ex reclusos, tanto en Prolibertas como por otros cauces.
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Juan Benítez. Fue una de las primera personas que yo conocí cuando llegué a Antequera, allá por el año 1981. Compañero de profesión y de centro, en el Instituto José María Fernández, siempre se ha caracterizado por un extraordinario amor a la literatura y por una gran participación en cuantas actividades culturales se han realizado en nuestra ciudad. A destacar, el papel fundamental que ha tenido en la coordinación de los actos del centenario del nacimiento de nuestro desaparecido poeta José Antonio Muñoz Rojas, con el que Juan guardaba una excelente amistad.
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Esther Sanzo. Mujer polifacética, con gran dedicación a la música y creadora de iniciativas musicales que están dando prestigio a la ciudad de Antequera. La Joven Orquesta El Efebo, el Curso de Interpretación Musical, la Coral San Sebastián, son testigos de su excelente quehacer.
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Josefa Torres. Mujer antequerana, que ha sido Regidora de las fiestas de nuestra ciudad, y que siempre se ha caracterizado por su defensa del destacado papel de la mujer en nuestra sociedad, pero sin tener que renunciar a la condición de ama de casa que muchas siguen desempeñando hoy en día. Difusora del traje típico y del fandango, sigue teniendo su total puesta en valor como una aspiración que cumplirá próximamente.
La mayor satisfacción que puede tener un alcalde es encontrar en las calles de su ciudad a personas como las que hoy distinguimos, y darse cuenta de que el Ayuntamiento no es en sí mismo sino la suma de multitud de aportaciones, esperanzas e ilusiones por parte de la ciudadanía. Los vecinos son el verdadero motor del progreso, y cuando se colocan a la vanguardia de un proyecto común, de un proyecto compartido, poco importa quién gestione las líneas fundamentales. Los que de verdad lo hacen realidad son los hombres y las mujeres que son conscientes de que han emprendido el camino adecuado, para sí mismos y para sus familias.
Antequera es un proyecto de ciudad para la calidad de vida, en continua mejora, en continua exigencia. Un proyecto en el que es un honor participar desde cualquier responsabilidad, y en el que desde la responsabilidad no caben renuncias ni dudas. De este modo, todos juntos lograremos cualquier meta que nos propongamos.
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